[N.d.E. Comenzamos con esta entrada una serie de tres artículos, de cierto nivel técnico, en relación con WPA, concretamente con WPA-PSK. Los dos primeros posts están dedicados a la exposición teórica del problema, mientras que los dos últimos entrarán en detalles prácticos. Para aquellos menos introducidos en temas WiFi, les prometo un artículo en breve describiendo los conceptos relacionados con esta tecnología.]
El método empleado por WPA para autenticar a las estaciones WiFi supone uno de los puntos débiles de este protocolo de seguridad, como veremos a continuación. Por lo que respecta a la autenticación, en función del entorno de aplicación, es posible emplear dos modos de autenticación diferentes WPA-PSK (Pre Shared Key) o WPA-EAP (Extensible Autentication Protocol).
En entornos personales, como usuarios residenciales y pequeños comercios, se utiliza WPA con clave pre-compartida o también llamada WPA-PSK y autenticación IEEE802.1X. En estos entornos no es posible contar con un servidor de autenticación centralizado, tal y como hace la autenticación EAP. En este contexto, WPA se ejecuta en un modo especial conocido como “Home Mode” o PSK, que permite la utilización de claves configuradas manualmente y facilitar así el proceso de configuración del usuario domestico.